Matrícula

—2602 VGB —dijo Dani al funcionario, el cual intentaba no mirarla a toda costa.
— Ok, tengo la matrícula. ¿Me puedes repetir tu DNI?

— 35748977X —respondió la chica con desesperación al hombre de pelo largo y barba tupida, mientras mantenía los brazos cruzados con fuerza.

Primero que nada Dani no entendía cómo el hombre podía estar tan sereno tomándole los datos con las pintas que llevaba. Y segundo, ¿cómo podía llevar esos pelos y esa barba con el calor y la humedad que hacían aquel día? Además de que no había aire acondicionado en las oficinas del depósito.

Lo que ella no sabía era que, en realidad, el hombre intentaba mantener la calma y ser lo más profesional posible, pero le estaba siendo muy difícil al ver a una chica tan guapa en aquel estado. Quería terminar ya de una vez con el trámite. Sentía un calor sofocante mientras hacía su trabajo.

El proceso estaba siendo más largo de lo que debía ser. Dani estaba en medio de la oficina muriéndose de la vergüenza, mientras se sentía observada por toda la gente que estaba esperando su turno. Le jodía bastante que nadie intentara ayudarla, pero le jodía más que no dejaran de acosarla con las miradas. Apretó más sus brazos hacia el pecho. Ya no podía más.

—El sistema esta fallando. Tendremos que esperar a que vuelva a funcionar para poder imprimir toda la documentación —dijo el funcionario conteniendo la voz y con la frente llena de sudor. Sudaba tanto que las gotas le resbalaban por las sienes y caían sobre su escritorio.

Dani estaba a punto de ponerse a llorar. Quería salir corriendo, pero justo antes de poder huir un chico se le acercó.

—No te preocupes, toma esto —dijo mientras se quitaba la camisa con estampado hawaiano.

La chica con los ojos llorosos se sintió aliviada, tomó la camisa intentando no descubrirse el pecho y se dirigió hacia una esquina donde no había gente, al lado de unas macetas. El chico la siguió desviando la mirada y luego se paró dándole la espalda (a modo de biombo), mientras ella se ponía la camisa. Le quedaba tan grande, que parecía un vestido.

—Ya está, gracias —dijo Dani aliviada.
—Nada, nada. Perdona que me meta en lo que no me incumbe, pero ¿cómo es que llegaste al deposito de coches así? —Preguntó el chico en un tono serio y un poco preocupado.
—¡Ah! Bueno, eso. Este…
—No hace falta que me cuentes si no quieres.
—No es eso, es que es algo bastante estúpido. Pues simplemente que no me iba el aire acondicionado en el coche, vi una zona de playa vacía y me entraron muchas ganas de un baño rápido para calmar el calor. No llevaba bañador. Así que bueno, me he quedado en bragas y solo he pillado las chanclas y las llaves para darme un chapuzón. He aparcado el coche donde no debía. Honestamente no pensé que en los diez minutos que lo dejé ahí se lo llevarían.
—¡Qué putada! ¿Y el móvil?
—Me lo dejé en el coche —contestó un poco frustrada.
—Uf, vaya…
—Ya… He tenido que caminar medio Barcelona en bragas soportando toda clase de comentarios y miradas.
—La peña está fatal —respondió el chico.
—Bueno no todos, tú me ayudaste —dijo tímidamente Dani mientras apretaba el puño.
—¡Ah! Bueno, si. No es nada, era lo mínimo. Soy Jan por cierto, encantado.
—Yo soy…

—¡Daniela Pereiro! ¡Matrícula 2602 VGB! Tenemos su documentación lista para que pase a firmar. —Gritó el funcionario peludo.

—¡Ay! Este, que me tengo que ir, bueno… A ver… No te vayas que te tengo que regresar la camisa. ¿Me esperas porfi? ¿Si?
—Vale, vale. Te espero Daniela Pereiro. —Sonrió el chico pícaramente.
—Llámame Dani —dijo la chica sonrojándose mientras se dirigía al mostrador.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *